martes 21 de febrero de 2012

Gone

jueves 16 de febrero de 2012

miércoles 12 de octubre de 2011

lunes 12 de septiembre de 2011

sábado 27 de agosto de 2011

lunes 13 de junio de 2011

Crazy World (2011)




Letra y música: Álex Ferrer

Fear



Letra y música: Álex Ferrer

lunes 6 de junio de 2011

Ludderwort en Resworold

( Ir a "Parte 1 - Ludderwort")


Parte 2 - Ludderwort en Resworold


De pronto Samuel se encontró otra vez entre humo, un humo grácil y suave, de color verdoso esmeralda. Sintió en él mismo toda la profundidad de su ser, de las estrellas y el universo, y a la vez sintió cómo cabía, tan pequeño, en un diminuto hueco de su corazón. El mundo era tan pequeño…

- Pero, ¿de qué te sirve tener un Ludderwort en tus sueños si no lo tienes en la vida? Cualquiera es capaz de soñar, pero no son tantos los que tienen la valentía suficiente de vivir de verdad. Busca tu Ludderwort en la vigilia, porque necesitarás ir a él cuando para descansar tu espíritu no quede ningún otro sitio en este mundo, ni siquiera en tus sueños. El Ludderwort en tus sueños puede existir durante tiempo limitado; cuando la melancolía es suficientemente pesada durante cierto tiempo, tiende a desvanecerse. Todo es cuestión de equilibrio. La vida en Phantasomm y tu Ludderwort en él son importantes, e incluso complementarios, pero la vida en Resworold y tu Ludderwort allí son necesarios para todo lo demás en Phantasomm. No podrías, si no, dormirte cada noche y llegar a Phantasomm si no fuera por formar parte de Resworold. – Inquirió Babai.
- Pero, ¿cómo encuentro mi Ludderwort cuando estoy despierto, en Resworold?
- Es tu Ludderwort quien te encuentra a ti, igual que ocurrió en Phantasomm. Él llegó a ti: no buscaste un lugar al que llamar Ludderwort, en realidad aprendiste un nombre con el que poder llamar aquel lugar, y ese era Ludderwort.
- Ayúdame, Babai…
- No puedo. Tan sólo podría llevarte a mi propio Ludderwort, y eso no te ayudaría.

Phantasomm era el lugar al que todos llegamos cuando, después de acostarnos en la cama, no sólo dejamos de saber si estamos despiertos o dormidos, sino que ni siquiera se nos ocurre pensarlo o saberlo. Resworold, en cambio, es el lugar donde estamos el resto del tiempo, donde sabemos perfectamente que estamos despiertos y ni siquiera es necesario preguntárselo. Así sonaron estas palabras en la cabeza de Samuel, como si nunca antes, y a la vez desde siempre, hubieran estado allí, en su mente, esperando el momento preciso a ser desveladas. Todo en Phantasomm era misterioso, pero a la vez obvio y claro una vez revelado. Cada palabra y cada pensamiento se enraizaban a la memoria madre y se convertían en recuerdos atemporales, pensados desde siempre jamás.

- Pero Babai, tú eres mi guía. ¡Tienes que ayudarme!
- Soy tu guía porque así tú lo sientes, pero sólo pones en mis labios palabras que tú ya sabes. La única razón de que escuches mis palabras y no las tuyas es que nunca has hablado solo, a ti mismo, ya que no valoras el poder de tus propias palabras. Me necesitas tanto como a tu propio eco. Quizás lo tomaras más en serio que a tu propia voz, ya que no viene de ti mismo; esa es toda la razón.
- No es cierto, Babai. Tú siempre tienes la respuesta, sabes qué decir a cada momento. Tienes la solución adecuada a cada problema. Eres mi guía.
- Diversas soluciones son adecuadas para un mismo problema. Crees al eco más sincero por el hecho de venir de dentro de las amplias profundidades.

Y en lo que tardan las manillas en contar un segundo, Samuel viajó en caída por las profundidades de una cueva de rocas marinas, entre afilados salientes y el húmedo frescor del mar.

- ¡Samuel! ¡Levanta! ¡Vas a llegar tarde!
- ¿Dónde estoy? – Pensó Samuel para sí.
- Samuel, por favor, levántate que tengo que irme.
- ¡Ya voy, mamá! – Dijo con desgana y desagrado.

Poco a poco, y sin saberlo, Samuel fue dejando atrás Phantasomm, mientras atravesaba el Intermedio iba empezando a reconocer ante sus ojos Resworold. Tan exuberante, hiperrealista y mundano, tan simple y sencillo. Recordó no tener ninguna gana de ir la universidad, como cada día. Recordó no tener ninguna gana de hacer casi nada. En sus ojos siempre un filtro de nubes y lluvia estropeaba cualquier día, por bonito o soleado que pudiera ser. Ni siquiera recordaba el por qué de aquel filtro, o de aquella desgana, solamente recordaba haberla llevado consigo desde hacía mucho tiempo, desde que tuvo motivos, hasta ahora. Siguió viviendo toda aquella mañana, y el mediodía, tan ausente que apenas fue consciente de todo lo que hizo aquel día en la universidad; le pareció hacer lo mismo que todos los días, hablar de los mismos asuntos, asistir a las mismas lecciones. Llegó a casa, y después de comer en silencio – hasta las voces de sus padres parecían venir de bajo el agua – entró en su habitación y permaneció allí durante horas interminables. Se sentía totalmente anestesiado, y poco a poco empezaron a mostrársele, en ráfagas, recuerdos de Phatasomm: aquel humo – denso o ligero – de colores, Babai y todas las palabras y pensamientos que allí nacían. “¡Qué sueños tan raros tengo!” Pensó. – Parecen tan reales… Casi más reales que la vida misma. – Continuó.

- Pero ¿qué no me dice que aquello sea tan real como esto? O quizá más, puesto que lo que siento allí es más profundo e intenso que lo que siento aquí. A fin de cuentas, es mi misma mente en ambos sitios; es, sin duda, allí donde más puro es todo, es la percepción pura, de y desde mi mente. – Pensó para sí.

Pensó ahora en Ludderwort, aquel paraíso que calma y apacigua. – ¿Mi Ludderwort en Resworold? ¿Dónde estará aquel lugar en este mundo despierto? Ojalá Babai existiera aquí. – Deseó. Pasaron las horas bajo la música de sus discos desgastados, viendo el tiempo pasar. Llegó otra vez la noche y Samuel se acostó a dormir.

- Tu Ludderwort del mundo despierto no necesita ser buscado, ya te encontró hace mucho, y ha estado allí durante muchos años. Abre bien los ojos, lo único que necesitas es empezar a llamarlo así.
- ¡Babai! ¡No me di cuenta de que estabas aquí! Me has asustado.
- ¿Me has oído? – Preguntó a Samuel.
- Sí, sí. Pero, ¿cómo puedo saber cuál es desde aquí? Yo allí no veo las cosas con tanta claridad como aquí, ¿puedes ayudarme tú desde aquí?
- Siempre hay impresiones de nuestro Ludderwort de Resworold en el de Phantasomm, todo Phantasomm se crea, en parte, del mundo despierto. Ve a tu Ludderwort de aquí, y quizás allí encuentres la clave.

Samuel de pronto supo que, al igual que en Phantasomm podía ir a su Ludderwort en cualquier momento, del mismo modo podía hacerlo en el mundo despierto, sino yendo allí físicamente, manteniendo aquel lugar en su mente; en un instante podría estar allí, disfrutar de su paz e inundarse de su templanza. Ahora tenía una de las claves, y estaba preparado para seguir buscando.

- Cada vez que piensas por ti mismo te acercas un poco más a tu verdadero guía. – Dijo Babai satisfecho.

viernes 20 de mayo de 2011

jueves 19 de mayo de 2011

miércoles 6 de abril de 2011

Incomplete Silence

If you were to die today
wouldn't you change everything?
If you were to reach the end
Wouldn't you beg for another chance?

I don't care about bad vibrations
I don't waste my time
I just want to live forever
in my people's heart
And by the time I die and get blurry
You will be my guide

If all the voices in the earth
could sing along and meditate
earth's cry of pain
would, for a minute, fall silent

Pan y Chocolate II

Pan y chocolate mi madre me ha dado

¿Quién he de ser yo en este mundo

para tan dulce regalo?

Un rey, un príncipe

O un caballero armado,

Un Zar en trono rotundo,

Un sol de reino sembrado.

Un calor que no tiene límite,

Que abraza en su pecho templado.

Y es, en realidad, su calor

Quien me emplaza tan elevado.

Y es, en realidad, su amor

Quien me tiene tan fascinado

sábado 2 de abril de 2011

El Antihéroe

Si fueras un superhéroe, ¿cómo te llamarías? ¿Cuáles serían tus superpoderes? ¿Serías más de lycra, neopreno o simplemente vaqueros y camiseta? Bueno, ahora que has decidido cómo serías, toca lo más difícil, lo que casi nadie quiere pensar o decidir: ¿Cuál sería tu punto débil? Piensa que para definir tu “talón de Aquiles” debes ser más o menos congruente y consecuente con tus superpoderes (por ejemplo, si uno de tus superpoderes es la piroquinesia, el hielo debería ser tu némesis).

Y una vez que tu esquema está más o menos de acuerdo a tus opiniones o deseos, llega la hora de desenmascarar a tu Antihéroe, que según tu juicio, podrá formar parte de tu plantilla, o de tu bando, o podrá ser, por otro lado, parte de otro bando independiente o incluso un pseudo-enemigo. Por supuesto no todos los antihéroes tendrán el mismo grado de maldad, ortodoxia u objetividad, muchos en realidad nunca fueron antihéroes, sino que siempre fueron tus aliados desde el momento en que lo descubriste. Otros, en cambio, sólo tienen dos destinos posibles con respecto a ti: ejercer una influencia ennegrecedora en tu espíritu o llegar a convertirse en un pseudo-enemigo o incluso en tu archienemigo. Tampoco olvides que también es posible que un aliado, llegado un momento, termine por convertirse, por un golpe del destino, en tu Antihéroe, y no sólo eso, sino en tu rival.

El asunto de los Antihéroes es complicado, porque es una constante en la vida del superhéroe, y además, éstos, los Antihéroes, son difíciles de identificar. Lo que está muy claro es que cuantos más Antihéroes pasan por nuestra vida, menos nos cuesta, con el paso del tiempo, reconocerlos a primera vista (al menos los que son del mismo tipo). Obviamente, todo esto, junto con nuestro paso por esta vida y nuestro perfeccionamiento, hace que desarrollemos nuestros superpoderes, adquiramos nuevos o incluso intercambiemos unos por otros o cambiemos el matiz o la dirección de otros.

Siempre habrá Antihéroes en nuestras vidas, al menos siempre y cuando necesitemos aprender algo; de manera que piensa esto: siempre que desenmascares a un Antihéroe, en lugar de sentirte decepcionado o rabioso, piensa qué es lo que tienes que aprender realmente. El hecho de que tus Antihéroes siempre tengan el mismo perfil es un indicativo que habla por sí mismo. Y, finalmente, también es importante saber qué hacer con ellos, recuerda que de los Antihéroes han nacido los peores Archienemigos que jamás hayan existido.

jueves 31 de marzo de 2011

Las Malas Influencias

Es inevitable, en algún momento de nuestras vidas, ser víctimas, culpables, parte de ese juego loco que es verse adulterado o viciado por influencias externas, por otras personas. Creo que este tipo de cosas sólo pasan cuando a uno no le gusta algo de uno mismo, no importa cómo de grande o cómo de importante. Lo más importante en estos casos es el lugar que ocupa este disgusto en nuestra mente, si llega a ser una obsesión o un gran peso, si nos atormenta. Es común y humano el hecho de ver cosas en el resto de personas, cosas que nos gustan y cosas que podemos codiciar; sin embargo, la codicia es uno de esos comportamientos humanos difíciles de identificar de primeras. En un primer momento se puede pensar que es admiración, afinidad o simpatía; en definitiva: terminamos yendo con esas personas, pero, como todo en esta vida, jugamos a la lotería. Confiamos nuestras vidas a nuestra intuición, o más bien al juicio de nuestra subjetividad... ¡Mal engaño! Ya que cualquier admiración que en un momento determinado podamos sentir por alguien (sobre todo cuanto más jóvenes somos) no es libre de ser fruto de nuestra falta de juicio y de nuestro deseo de liberarnos de otros pesos.

Quizá "Juanito" nos parezca un tío muy sociable, muy abierto y muy extrovertido, y creamos que sea una buena influencia para nuestro carácter tímido e introvertido; pero es esa ceguera de nuestro pensamiento subjetivo la que no nos deja ver que, en ocasiones, "Juanito" es un temerario, o una mala persona, o una persona autodestructiva. Hay que seguir siempre los consejos de papá y mamá (no porque sean papá y mamá, sino porque es difícil que alguien que no es parte de ti iguale sus sentimientos y su protección). Quizá "Pepita" nos parezca una tía encantadora, simpática y noble, quizá nos guste de ella que es muy graciosa y que parece que nos aprecia, y a veces, aunque duela, no nos damos cuenta de otras tantas cosas. Sé consciente siempre de la insistencia con la que las personas tratan siempre un tema, y no lo pases por alto, te dirá más de esa persona que lo que dicen esas mismas palabras en sí. Va más allá del "dime de qué presumes...", ya que en este caso está más soterrado. Si "Pepita" no para de decir que a ella no le hace falta nadie o que no le importa que "Juanito" ya no la quiera, y siempre encuentra una buena oportunidad a lo largo del día para reiterarlo. ¡Atención! Porque te está contando algo de sí misma sin siquiera quererlo ella misma. No siempre tiene que ser así, pero muchas veces una insistencia tan acérrima te alerta de que más importante que las palabras es el motivo de tanta repetición.

No siempre hay malas intenciones, y no bajo todos los corderos hay un lobo disfrazado, no siempre hay una intención de hacerte creer que "Pepita" es de esta manera para conseguir algo; muchas veces es "Pepita" misma la que necesita convencerse a sí misma para poder seguir adelante. Así que no siempre es cuestión de que sepas ir con pies de plomo y no dejarte manipular, sino que a veces también es cuestión de ser capaz de identificar algunas cosas para poder echarle una mano a "Pepita". El problema está cuando las reiteraciones de "Pepita" o "Juanito" pasan desapercibido en nuestra mente y no nos salta el piloto rojo que en nuestra mente lleva un cartelito que dice "Cuidado". El problema está cuando dejamos que estafadores nos den como auténticas unas falsificaciones de sus propias obras pasadas: reviven, en palabras y actos, reflejos de otras relaciones que realmente sí fueron auténticas. Y no nos damos cuenta de que estas personas no se encuentran del todo bien, no tienen equilibrio, y que pueden resultar una mala influencia para nosotros.

No digo con ésto que cualquiera que no sea un modelo a seguir no merezca nuestra amistad, sólo digo que quien no es lo suficientemente sincero como para no ocultar su naturaleza, en realidad no merece nuestra amistad. Cuando una mala influencia potencial mala influencia se disfraza de persona feliz, equilibrada y sana, corremos el peligro de tomarla como se pinta a sí misma y actuar en consecuencia. Porque es muy cierto eso que se dice de que se quiere a las personas por sus virtudes y sus defectos, nadie puede querer a otra persona por unas virtudes inventadas, lo mismo que una persona engaña a su pareja haciéndola creer que es de una manera determinada, cuando en realidad es justo al contrario, el daño es similar (aunque puede que a menor escala) en los casos de amistad. Es una hipocresía socialmente aceptada.

En mi caso, puedo decir que rara vez he sido consciente de ser parte de este juego de las malas influencias (salvo cuando hace bastantes años ha estado mi madre ahí para ponerme ojos delatores). Lo único que puedo decir ahora sobre esas malas influencias (especialmente de las peores) es que incluso siendo mediocre (pues las malas influencias siempre dan un ejemplo poco digno de orgullo) superé y sobrepasé al fruto de mi influencia.