Quizá "Juanito" nos parezca un tío muy sociable, muy abierto y muy extrovertido, y creamos que sea una buena influencia para nuestro carácter tímido e introvertido; pero es esa ceguera de nuestro pensamiento subjetivo la que no nos deja ver que, en ocasiones, "Juanito" es un temerario, o una mala persona, o una persona autodestructiva. Hay que seguir siempre los consejos de papá y mamá (no porque sean papá y mamá, sino porque es difícil que alguien que no es parte de ti iguale sus sentimientos y su protección). Quizá "Pepita" nos parezca una tía encantadora, simpática y noble, quizá nos guste de ella que es muy graciosa y que parece que nos aprecia, y a veces, aunque duela, no nos damos cuenta de otras tantas cosas. Sé consciente siempre de la insistencia con la que las personas tratan siempre un tema, y no lo pases por alto, te dirá más de esa persona que lo que dicen esas mismas palabras en sí. Va más allá del "dime de qué presumes...", ya que en este caso está más soterrado. Si "Pepita" no para de decir que a ella no le hace falta nadie o que no le importa que "Juanito" ya no la quiera, y siempre encuentra una buena oportunidad a lo largo del día para reiterarlo. ¡Atención! Porque te está contando algo de sí misma sin siquiera quererlo ella misma. No siempre tiene que ser así, pero muchas veces una insistencia tan acérrima te alerta de que más importante que las palabras es el motivo de tanta repetición.
No siempre hay malas intenciones, y no bajo todos los corderos hay un lobo disfrazado, no siempre hay una intención de hacerte creer que "Pepita" es de esta manera para conseguir algo; muchas veces es "Pepita" misma la que necesita convencerse a sí misma para poder seguir adelante. Así que no siempre es cuestión de que sepas ir con pies de plomo y no dejarte manipular, sino que a veces también es cuestión de ser capaz de identificar algunas cosas para poder echarle una mano a "Pepita". El problema está cuando las reiteraciones de "Pepita" o "Juanito" pasan desapercibido en nuestra mente y no nos salta el piloto rojo que en nuestra mente lleva un cartelito que dice "Cuidado". El problema está cuando dejamos que estafadores nos den como auténticas unas falsificaciones de sus propias obras pasadas: reviven, en palabras y actos, reflejos de otras relaciones que realmente sí fueron auténticas. Y no nos damos cuenta de que estas personas no se encuentran del todo bien, no tienen equilibrio, y que pueden resultar una mala influencia para nosotros.
No digo con ésto que cualquiera que no sea un modelo a seguir no merezca nuestra amistad, sólo digo que quien no es lo suficientemente sincero como para no ocultar su naturaleza, en realidad no merece nuestra amistad. Cuando una
En mi caso, puedo decir que rara vez he sido consciente de ser parte de este juego de las malas influencias (salvo cuando hace bastantes años ha estado mi madre ahí para ponerme ojos delatores). Lo único que puedo decir ahora sobre esas malas influencias (especialmente de las peores) es que incluso siendo mediocre (pues las malas influencias siempre dan un ejemplo poco digno de orgullo) superé y sobrepasé al fruto de mi influencia.