Pan y chocolate mi madre me ha dado
¿Quién he de ser yo en este mundo
para tan dulce regalo?
Un rey, un príncipe
O un caballero armado,
Un Zar en trono rotundo,
Un sol de reino sembrado.
Un calor que no tiene límite,
Que abraza en su pecho templado.
Y es, en realidad, su calor
Quien me emplaza tan elevado.
Y es, en realidad, su amor
Quien me tiene tan fascinado